9 de marzo de 2009

Duelo de actores: La Duda (2008)

Sor Aloysius (Meryl Streep) dirige severamente una escuela parroquial del Bronx a mediados de los sesenta. No obstante, deberá lidiar con el Padre Flynn (Philip Seymour Hoffman), quien no concuerda con sus métodos educacionales. Por este motivo, luego de escuchar un comentario respecto al excesivo acercamiento del sacerdote con uno de los alumnos, buscará hacerse de una verdad que desea escuchar.

En
"La Duda", intolerantes, progresistas e instituciones supuestamente intocables están cubiertas por un halo de sospecha permanente. La interpretación subjetiva, las constantes interrogantes, son las armas que utiliza el director John Patrick Shanley para retarnos desde la pantalla. Por ello, el rol del espectador no solo se reduce a apreciar un punto de vista o un misterio develado hacia el final, sino a participar del filme más activamente, intentando desentrañar el por qué de las acciones que desarrollan estos personajes que no dicen todo de sí.

Ese desafío se lleva a cabo desde una narración sobria, alejada de tremendismos o sorpresas innecesarias, pero sin dejar de transmitir el calvario de sus protagonistas que se presentan solitarios desde sus trincheras, tan al filo de la inocencia como de la culpabilidad. Es en este aspecto, que el trabajo actoral es un punto de apoyo primordial para continuar con la incertidumbre e intentar no tomar partido. Así, Sor Aloysius aparece como una rígida e intolerante religiosa atrapada por una paranoia que, sin embargo, encontrará alguna justificación en experiencias previas con malos sacerdotes; mientras que el Padre Flynn nos muestra su rostro amable y mensaje libertario, para después no terminar de explicar un hecho del pasado que aparentemente lo acusa, basándose en la indignación de la que es objeto.

Los diálogos de la película conservan ese regusto teatral de la obra original que - por qué no decirlo - no le resta, sino por el contrario enriquece al filme en toda su tensión dramática y por supuesto le da oportunidad a Streep y Seymour Hoffman para el lucimiento de sus respectivos papeles, sobre todo en los momentos finales en que presenciamos el profundo resquebrajamiento de sus personajes.

Sin respuestas absolutas,
"La Duda" es una cinta que hace que observemos nuestro interior y nos animemos a cuestionar esas certezas, que bien pueden ser un espejismo o lo que nos es más cómodo, más fácil de aceptar. John Patrick Shanley reflexiona sobre la incertidumbre como un signo de la vulnerabilidad que debe poseer todo ser humano.

2 de marzo de 2009

Estudia Cine en Cuba: Convocatoria de la EICTV

La Escuela Internacional de Cine y Televisión San Antonio de los Baños de Cuba ha ampliado su convocatoria exclusivamente para el Perú. Entonces, si tienes entre 22 y 29 años y tu vocación es el cine en cualquiera de sus áreas, deberías animarte a postular a la EICTV, casa de la que han egresado los más talentosos profesionales y que está presidida por Gabriel García Márquez.

Los postulantes deben completar un formulario de inscripción disponible en www.eictv.org y enviarlo al correo: academica@eictv.org.cu.

En nuestro país, los candidatos serán invitados a un encuentro personal con representantes del CONACINE y del Comité de Egresados del EICTV-Perú, en donde deberán rendir una prueba de capacidades y conocimientos sobre cultura general, y otra prueba más específica relacionada con la especialidad que desean cursar.

El plazo se cierra el 15 de marzo. Para mayor información, visita www.eictv.org.

16 de febrero de 2009

De perdedores y monstruos: The Host (2006)

La sencilla familia Park, se une para encontrar a la más pequeña de sus miembros, a quien se ha llevado como presa, un ser enorme y horrendo que emergió del río Han. A partir de esta idea, Bong Joon-ho, desarrolla una cinta sorprendente en la que el monstruo, no solo representa a esa criatura que engulle y destruye lo que encuentra a su paso y en la que los humanos no se limitan a ser héroes.

Y es que en The Host, todos son víctimas. El monstruo, por ser una mutación producto de desechos químicos arrojados al río, por orden de un irresponsable científico estadounidense y la familia protagonista que es avasallada por el poder, indefensos ante un sistema que se convierte en su principal perseguidor.

Así, cada cual tendrá como prioridad, supervivir. Sin embargo, y a pesar de ese marco, no nos encontramos ante un filme que privilegie el terror, la ciencia ficción o el género de aventuras, sino que estos se suman en dosis iguales al drama y el suspenso, además de contar con guiños de humor, que en conjunto funcionan como la perfecta maquinaria de un reloj.

No obstante, la pericia del director en esa unión de géneros que convierten a su película en inclasificable, no se detiene allí, ya que lo más importante lo reserva para el retrato de los personajes, todos perdedores natos. Una familia, en la que los miembros parecieran estar condenados a que la satisfacción se les escurra entre los dedos y que están más que dispuestos al reproche mutuo. Ahí están la deportista de tiro con flecha, que a pesar de su buena puntería, no alcanza medallas de oro; el profesional que se embriaga constantemente por no encontrar empleo en esa Corea del Sur, por la que peleó en manifestaciones universitarias; el padre de la niña, un sujeto infantil y sin aspiraciones, que entre siesta y siesta, atiende la pequeña tienda que el abuelo se esmera en mantener por ser su único medio de vida.

Todos ellos, con su carga de defectos, virtudes y diferencias, empiezan una búsqueda y cacería de la bestia, a la par que son perseguidos por autoridades que los señalan como portadores de un virus. Asistimos entonces, a dos cacerías paralelas, ambas implacables y que nos muestran a unos protagonistas que en la medida de su transformación y crecimiento, nos emocionan profundamente.

El filme no está ajeno a la crítica social. En la moderna ciudad, aún existen niños que roban comida y subempleados explotados al máximo, que son capaces de entregar a los amigos por una recompensa. Estados Unidos manipula al gobierno coreano, para desatar la paranoia por un virus improbable, solo para experimentar con agentes biológicos que jamás utilizarían en sus tierras. Y en medio de todo, los ciudadanos beben de esas verdades fabricadas y toman como una noticia más, cuando luego se habla de “lamentables errores”.

El cúmulo de acciones trepidantes y sus vaivenes, igual de intensos, nos reservan unas últimas secuencias, verdaderamente memorables por su magnitud épica y lirismo. Pocas veces se puede sentir tanta lástima por una criatura feroz, pero que al fin al cabo, solo quiere vivir como todos, sentimiento que se acrecienta, cuando el director nos hace ver por los ojos de la bestia para que contemplemos a esos humanos hambrientos de revancha, que se erigen como tristes verdugos.

Luego de la experiencia vivida en las alcantarillas, la redención llega para esos héroes fracturados que se encuentran preparados al fin, para una madurez tardía, para una paternidad que buscan saldar, en medio de una calma inquietante y desconocida. Mientras, del otro lado de la pantalla, nos apresuramos a desatar el nudo que tenemos en la garganta.

14 de enero de 2009

Presentación del Nº 18 de godard!

Ayer se presentó el último número de la revista godard! en el Centro Cultural de España, con la participación de sus redactores y colaboradores, quienes nos reunimos para compartir con el público en general, la satisfacción por la salida a la venta de la edición 18. Y nada mejor que celebrar con tres cortometrajes de algunos miembros de la publicación: "El niño del árbol" de Karla Ramírez, "El águila y el cazador" de César Miranda y "X" de Mario Castro Cobos.

De der. a izq: Mario Castro, Claudio Cordero y esta redactora

Comenzamos la velada, con un pequeño balance del 2008 y un rápido repaso del contenido de la revista a cargo de uno de los directores Claudio Cordero y de quien escribe. Así, hicimos mención a los artículos de este número que trae a Clint Eastwood en la portada con ocasión de sus próximos estrenos: "El sustituto" y "Gran Torino". Además, resaltamos el ranking de las mejores películas del 2008, los homenajes a Manoel de Oliveira y Paul Newman; los artículos dedicados al fallecido actor John Cazale y "El silencio antes de Bach" del cineasta catalán Pere Portabella, así como las crónicas de los últimos festivales de Sitges y Mar del Plata y las acostumbradas críticas de cartelera.

De der. a izq: Karla Ramírez, Mario Castro, César Miranda y yo

Luego de ello, pasamos a la proyección de los trabajos mencionados, para después iniciar un conversatorio con los autores, en el que el público participó activamente con sus preguntas y comentarios. Desde aquí, agradecemos su asistencia y entusiasmo.

20 de noviembre de 2008

En la mente de Tarantino: Su clase maestra en Cannes 2008

La clase maestra del Festival de Cannes de este año estuvo a cargo de Quentin Tarantino, director de Pulp Fiction y Kill Bill, quien se encargó de dictar cátedra acerca de su forma de hacer cine. Tarantino con el buen humor y sinceridad a las que nos tiene acostumbrados, respondió a las preguntas del crítico Michel Ciment, ante un público que en masa celebró cada una de sus intervenciones, en las que dejó en claro que no solo tiene toda la pasta que se espera en un realizador, sino que también es ese cinéfilo voraz con el que uno bien podría identificarse.

Hasta ahora, solo había podido acceder a algunas transcripciones y pequeñas capturas de ese momento. Por fortuna, desde hace poco se puede encontrar en youtube, un especial llamado "Tarantino por Tarantino" difundido por un canal español en el que se aprecian varios extractos de esa charla acompañados de inmejorables imágenes. Quentin comenta acerca de sus influencias directas (Brian De Palma, Howard Hawks, Martin Scorsese, Mario Bava, Robert Aldrich, etc); de cómo le sirvió el estudiar actuación para el proceso de creación de un guión; su experiencia en Sundance con Reservoir Dogs; sobre la música en sus cintas; la estética utilizada en Kill Bill y detalles de su última travesura, Death Proof. El especial está en tres partes, disfrútenlo:







9 de octubre de 2008

En memoria de Youssef Chahine, maestro egipcio

Una trayectoria cinematográfica de 57 años no puede pasar desapercibida. Más aún si ésta se ha dedicado casi por completo a denunciar la desigualdad social, la intolerancia y el fanatismo de cualquier clase. No obstante, el pasado 27 de julio, la muerte del egipcio Youssef Chahine, nos encontró en un día de invierno cualquiera y nada se escuchó o vio en los noticieros locales. Solo una concisa nota en algún diario, dio cuenta del acontecimiento, a pesar de tratarse de uno de los directores más reconocidos a nivel internacional. Una vez más se confirmó que las distancias que nos separan del resto del mundo, no solo son territoriales.

Nacido en la cosmopolita Alejandría de 1926, en el seno de una familia de origen libanés, el joven Youssef Chahine, decide inmigrar a los Estados Unidos para estudiar actuación y cine en el Pasadena Playhouse de Los Ángeles. Una vez terminados sus estudios, retorna a Egipto, en donde hacia 1950, rodaría “Papa Amine” , cinta con la que dio inicio a una filmografía y un prestigio que en los años siguientes se asentarían básicamente entre su tierra natal y Europa, continente que mediante coproducciones le brindó respaldo a la calidad de sus películas.

Considerado como uno de los renovadores del cine egipcio, Chahine se aparta de las convenciones comerciales que en la década del cincuenta, primaban en las producciones que en masa realizaba la industria de su país, mediante musicales y comedias, para optar por plasmar situaciones que fueran de fácil identificación para el espectador común. Así, deja de lado la fantasía y se adentra en la realidad de las calles de Alejandría, influenciado por el neorrealismo italiano, corriente representada, entre otros, por Roberto Rossellini, de quien se confesaba gran admirador. Es en esta primera etapa, que consolidaría el éxito fuera de Egipto al ser nominado al Oso de Oro en el Festival de Berlín por el filme “Estación central” (1958), cuya trama se desarrolla en la estación de ferrocarriles de El Cairo y la fauna que día a día la recorre.

Posteriormente, el director continuaría con una estrecha colaboración que había empezado en “Yamila” (1958), cinta anterior a “Estación central”. Nos referimos al escritor Naguib Mahfuz, quien se encargó del guión de la epopeya histórica “Saladino, el victorioso” (1963) y de la película de intrigas “La elección” (1970). Guiones que trasladados al celuloide, transmitieron la rigurosidad y madurez de un cine, que años después sorprendería al mundo con la famosa trilogía de tintes autobiográficos, conformada por “Alejandría, por qué” (1978), “La memoria” (1982) y “Alejandría aún y siempre” (1989).

En 1994, su filme número 35, “El emigrante”, despertaría los ánimos más encendidos del islamismo, quienes vieron en esta cinta basada en la conocida historia del profeta José, una blasfemia contra el Corán, que prohíbe darle un rostro a cualquier personaje venerado por los musulmanes. Chahine conocería entonces, la persecución, cuando por orden de un tribunal, la película fuera retirada rápidamente de las salas egipcias, además de prohibir su exportación. Sin embargo, dada la presencia de la firma coproductora francesa, se lograron sacar algunas copias, lejos de su territorio natal.

Todo ese proceso de impotencia, frente al poder islámico, fue plasmado en su siguiente película, “El destino” (1997), en la que toma la figura de otra víctima de persecución, Averroes, el notable filósofo del siglo XII. Chahine hace que viajemos a un pasado de componendas políticas y religiosas, para denunciar la intolerancia de la que fue objeto. “El destino”, fue uno de los filmes seleccionados como parte de la competencia oficial del Festival de Cannes. No obstante, otro galardón se estaba reservando para el realizador egipcio.

“Humanidad, tolerancia, coraje y clemencia”, fueron algunas de las palabras pronunciadas por la actriz Isabelle Adjani, al entregar el premio por toda una trayectoria, en el quincuagésimo aniversario del Festival de Cannes. Palabras que a cuyo eco, se unieron los aplausos de una multitud que de pie, homenajeó al cineasta Youssef Chahine, que visiblemente emocionado presenció como un sueño acariciado por casi medio siglo, se hacía realidad en 1997. Acontecimiento del que una década más tarde y como retribución a este festival francés, Chahine se encargaría de hacer un cortometraje de tres minutos, al que tituló “47 años después”, como parte del filme colectivo “A cada uno su cine”.

En su siguiente cinta, “El otro” (1999), una historia romántica sirve de pretexto para abordar la crítica social sin disimulos, ni moderaciones. Para Chahine, el dinero, el poder y el fanatismo son los corruptores absolutos de la naturaleza humana. Aquí, tanto las personas acomodadas como la gente sin recursos están equivocadas, ya sea por la riqueza o por la devoción extrema hacia su religión. Otro punto que hace este filme por demás interesante, es el retrato del amor obsesivo de una madre por su hijo, un afecto que por momentos linda con lo erótico y lo malsano.

Uno de sus últimos trabajos, fue el que realizó en 11’09’’01 (2002), filme colectivo que produjo el francés Alain Brigand, reuniendo a once realizadores de todo el mundo para concederle a cada uno 11 minutos, 9 segundos y 1 fotograma, con el objetivo que idearan once cortos relacionados con la fecha fatídica. Entre los convocados se encontró Chahine, que fiel a su estilo, elaboró un corto en el que no todo era lamento por los atentados, sino que por el contrario lanzaba unas cuantas verdades al gobierno estadounidense, cuestionando su política exterior. Como era de esperarse el trabajo del director fue muy polémico, incluso, fue tachado de anti-norteamericano y panfletario musulmán. Nada más lejos de la verdad.

Defensor incansable de la libertad y la tolerancia, además de pensador lúcido, Youssef Chahine y su coherente filmografía, esperan ser descubiertos por muchos de nosotros, que tanto tiempo estuvimos ajenos a una obra, que con el transcurrir del tiempo se vislumbra aún más valiente y poderosa.

6 de octubre de 2008

Ya salió el Nº 17 de Godard!

La última edición de Godard! ya está a la venta. Encontrarán en este número, un especial acerca de "Relaciones Peligrosas", película que cuenta con las actuaciones de Ethan Hawke y Philip Seymour Hoffman y que está próxima a estrenarse en nuestras salas. A propósito de ello, la revista recuerda y celebra la trayectoria de su director, el experimentado Sidney Lumet, repasando su trayectoria con veinte de sus películas más significativas que incluyen entre otras, "Doce Hombres en Pugna", "Serpico" y "Tarde de Perros".

Otros atractivos que ofrece esta edición, son dos crónicas sobre el 12º Festival de Lima, los homenajes a los recientemente fallecidos Dino Risi, Sydney Pollack y Youssef Chahine, un informe sobre el consumo de cine hindú en el Perú, y una entrevista exclusiva desde Europa con el documentalista Patricio Guzmán. Así también, los godard! inauguran nuevas secciones: Cine Español y Rockola, con artículos sobre "En la ciudad de Sylvia" de José Luis Guerín y la obra audiovisual de Anton Corbijn ("Control") a cargo del cineasta argentino de "Nadar Solo", Ezequiel Acuña.

Ya pueden adquirirla al precio de S/. 10.00 en las principales librerías, kioscos y supermercados de Lima. Y si desean obtener información acerca del sistema de suscripciones, hagan click en el apartado que se encuentra a la mano derecha o envíen un correo a suscripciones.godard@gmail.com.